¿Dónde
estaba el fallo? Mis ánimos volvieron a decaer pero para mi
cumpleaños mi ex me regaló cosas para correr que me hicieron
ilusión. Unas mallas ( talla 46 agggggg), Un jersey, una bolsa de
deporte, calcetines, un gorrito para el frío (siempre me estaba
quejando de mis orejas heladas jeje) y fue otro empujoncito para
continuar con el Running. Parece una tontería pero los pequeños
detalles nos van dando fuerzas y nos forjan nuevos retos……¿el mío?
Hacer mi primera carrera.
¿Loca?
Pues seguramente pero me aburría salir a correr sin más, sin tener
un objetivo, una recompensa….algo por lo que luchar….. así que
me dije, déjate de acompañar tanto y que por una vez te cojan a ti
la bolsa y te esperen en meta. (Si es que llego claro)
Objetivo:
Carrera de la mujer.
Resultado:
Fallido
Mientras
me estaba preparando para mi querida primera carrera, llegó la
ruptura con mi ex. ¿Qué contaros que no sepáis? Por suerte o por
desgracia tod@s lo hemos pasado alguna
vez. No comía, no entrenaba, no me daba la luz del sol y un largo
sin fin que conoceréis.
Siempre
he afrontado los momentos malos con una sonrisa y le saco la parte
buena a todo, ¿porqué ahora iba a ser diferente? Mi madre me enseñó
algo que nunca olvidaré: “No hay que buscar culpables, sino
soluciones” Y eso hice.
¿La
parte buena de estar con mi ex-novio? Que me iniciara en el mundo del
Running, así que, me apunté a una página social de internet para
encontrar gente por mi zona que corriera, envié solicitudes de
información para apuntarme a un club de running popular, empecé a
comer de nuevo y a coger las zapatillas. No significa que le hubiera
olvidado, que no me costara levantarme del batacazo y que por las
noches, cuando el cansancio me caía encima, rompiera a llorar. Ante
todo soy humana (eso creo) y mi corazoncito estaba roto pero la vida
sigue y lo que no nos mata, nos hace más fuertes.
Encontré
gente con mis aficiones (que hoy en día son grandes amigos y
compañeros de running, de aventuras, de viajes......), me centré en mi trabajo, mis amigos y mi
hijo y todo, comenzaba a funcionar.
Los
entrenos ahora eran diferentes. Me apunté a un club de Running en
Madrid (yo vivo a las afueras) y eso me cambió por completo. Tener
un club donde entrenar dió un giro de 180 grados a mi vida. Tenía
un entrenador que me ponía un planning de entreno. Un día a la
semana iba a entrenar con el club y el resto de la misma hacía los
ejercicios que me habían mandado por mi barrio. Pronto me dí cuenta
de que correr con alguien es mucho más gratificante que hacerlo sólo
y mucho menos duro. Cuando uno no tenía ganas de salir, otro le
animaba y no le dejaba recaer. El Running empezó a cobrar mucha
importancia en mi vida.
La
excusa de estoy cansada, no me apetece, no tengo tiempo, hace frío,
hace calor....... comenzaron a desaparecer.
Ya
tenía respuestas para saber dónde estaban mis fallos. El salir sólo
a correr me producía satisfacción y bien estar pero tener un
entrenador que te enseña continuamente y tener compañeros que te
apoyan, que comparten tu esfuerzo y tu sudor, es lo que faltaba para
que todo fuera como la seda.
Y
así fue. Empecé a perder peso, cambié hábitos en la alimentación
como fue la leche de vaca sustituyéndola por leche de soja. Os
preguntaréis porqué. Pues bien, algo de lo que me enseñaron fue
que la leche de vaca produce lactato y eso en los atletas significa
una reducción del rendimiento. También tiene muchas hormonas ya que
a las ubres va todo lo que comen y por desgracia, no las alimentan
sólo de pasto verde del campo, haciendo la digestión muy pesada e
ingiriendo cosas antinaturales.
Igualmente
empecé a mejorar de manera importante en el tema deportivo aunque
todavía era un caracol jejeje pero tacita a tacita algún día
llegaría al siguiente paso: ser una tortuga.
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