Tenía un mes para prepararme la siguiente carrera. Hacía muchísimo calor pero no me importaba, sólo quería volver a competir. La sensación de poder terminar una carrera, de ver que tus entrenamientos y tu esfuerzo tenían recompensa, era motivación más que suficiente para enfrentarme a las altas temperaturas del verano.
A unos días de la carrera, nos mandaron un correo electrónico indicando que se cambiaba la hora de las 20:00 a las 18:00 por problemas con la organización de las fiestas del orgullo gay. Todo corredor que no aceptara el cambio, se le devolvería el dinero. ¿Qué hice? Pues como las ganas de correr pudieron más que la inexperiencia, es decir, ¡qué más da la hora si lo importante es correr! Acepté seguir adelante y claro, tuvo consecuencias.
A este evento se nos unieron Paco y Patricia, dos personas más que conocí en la red social y con los cuales, entrenaba los lunes en el retiro cuando me podía acercar. Ellos también estuvieron de acuerdo con el cambio de hora.
Se acercaba el día de la carrera y mi entrenador me dijo que no debía ir a esa hora pero como ya me iba conociendo, se dió por vencido en su empeño de que no fuera y me dió varios consejos entre los cuales, estaba el ir buscando la sombra y que me hidratara muchísimo los días previos pero no fue suficiente para evitar el desastre.
Ha sido una de las peores carreras a las que me he enfrentado. Cuando estaba allí, no me daba cuenta del calor, sólo sentía un nudo en el estómago por enfrentarme a este nuevo reto y unas ganas tremendas de ver a mis patitas de nuevo en acción.
Salí demasiado rápida y desde el km 2, iba con flato. Los demás, iban por delante de mí. No dejaba de repetirme que ésto no podía estar pasándome a mí. Paco se dió cuenta de que algo no iba bien y aflojó el ritmo hasta ponerse a mi altura. Sólo necesitó mirarme a la cara para notar que estaba agobiada. Se dió cuenta de que estaba con la respiración muy agitada y me indicó que tenía que respirar más despacio pero ni siquiera le escuché, sólo quería que se me pasara y poder correr a mi ritmo.
Creo que los caracoles llegaron antes que yo pero conseguí llegar a la meta de la mano de Paco al cual, quiero agradecer de todo corazón, su paciencia conmigo en esta carrera ya que no le hice ni caso, pero estuvo a mi lado hasta el final. Si no hubiera sido por él, creo que me hubiera dado la vuelta y me hubiera ido a mi casa.
Me senté en el suelo, con la cabeza baja y sin querer hablar con nadie. Paloma también lo había pasado muy mal con tanto calor. Estábamos tan tristes que ni siquiera queríamos estirar. La carrera anterior fue una explosión de sensaciones buenas y en cambio ésta, fue todo lo contrario.
Correr a las 18:00 en pleno mes de Julio terminó con más de uno. Muchos de los corredores llegaron a meta vomitando. Demasiado esfuerzo y demasiado calor.
Llegué con flato, deshidratada, desanimada y tardé muchísimo en hacer los 6 kms... fuí tan despacio que creo que si hubiera ido andando, hubiera llegado antes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario